El lunes 24 de agosto entregué a la Dirección de Presupuestos mi proyección de precio del cobre para el período 2027–2036, que servirá de insumo para el Proyecto de Ley de Presupuestos 2027. Como el año pasado, los argumentos técnicos se publicarán de forma innominada. Aquí explico el razonamiento completo, porque creo que una proyección a diez años vale tanto por su número como por la lógica que lo sostiene.
01 · El punto de partida es excepcional
Entre enero y julio de 2026 el cobre promedió 596 cUS$/lb nominales, el nivel más alto de la historia, con un máximo semanal de 659 en agosto. Expresado en dólares de 2027, que es la moneda del ejercicio, son unos 608 cUS$/lb. Proyectar desde un récord obliga a una decisión previa: ¿se trata de un nuevo nivel permanente o de un pico que revierte?
Mi lectura es que revierte, pero no a la media histórica. Revierte a algo más alto, y ese "algo" tiene nombre.
02 · El ancla: el precio incentivo
En un mercado deficitario, el precio real de largo plazo no puede situarse persistentemente por debajo del costo que hace viable la última mina necesaria. Ese costo es el precio incentivo: el nivel al que un proyecto greenfield alcanza una TIR superior al 15%. Con la intensidad de capital actual, la caída sostenida de leyes y las exigencias ambientales e hídricas, ese umbral está en torno a US$5,00/lb.
Es la misma lógica que expuse en marzo sobre el costo marginal: Chile no fija el precio, pero determina el costo de la última tonelada. Y en commodities, el marginal manda.
El equilibrio de 500 cUS$/lb no es una apuesta optimista. Es estadísticamente indistinguible de la media muestral 2005–2026 (444 cUS$/lb), y económicamente es el piso bajo el cual la oferta nueva simplemente no aparece.
03 · El modelo: reversión gradual, no colapso
El modelo central es un mecanismo de corrección de errores univariado sobre datos anuales 2000–2026, donde el precio real se ajusta gradualmente hacia su equilibrio P*:
Δln Pt = α · (ln Pt−1 − ln P*) + εt
Con P* = 500, la velocidad de ajuste estimada es α = −0,157 (t = −2,1), lo que implica una vida media de 4,1 años: la mitad de la brecha entre el precio actual y el equilibrio se cierra en poco más de cuatro años. El intervalo de confianza se obtiene por bootstrap de residuos con 50.000 trayectorias.
El resultado es una convergencia monótona: 589,9 cUS$ de 2027 en 2027, bajando año a año hasta 518,1 en 2036. En ningún año de la década el precio real cae bajo el equilibrio.
Fuente: elaboración de AM Economics. 2026 corresponde al promedio observado enero–julio (Banco Mundial, Pink Sheet agosto 2026), deflactado con IPC EE.UU. (BLS y WEO abril 2026). Proyección entregada al Comité Consultivo en la Alternativa 2 de la planilla DIPRES (precios reales de 2027).
| Año | Real (cUS$ 2027) | Nominal (cUS$) |
|---|---|---|
| 2027 | 589,9 | 589,9 |
| 2028 | 574,8 | 587,4 |
| 2029 | 562,3 | 587,2 |
| 2030 | 552,1 | 589,1 |
| 2031 | 543,6 | 592,7 |
| 2032 | 536,5 | 597,8 |
| 2033 | 530,6 | 604,1 |
| 2034 | 525,7 | 611,6 |
| 2035 | 521,5 | 620,0 |
| 2036 | 518,1 | 629,4 |
| Promedio 2027–2036 | 545,5 | 600,9 |
El precio real converge hacia 500; el nominal, corregido por la inflación proyectada del FMI (~2,2% anual), se mantiene prácticamente plano en torno a 590–630 cUS$/lb. En términos nominales, el cobre de 2036 se parece mucho al de hoy.
04 · Lo que cambió respecto del año pasado: el peso ya no acompaña al cobre
Mi proyección de 2025 (458 cUS$/lb para 2026–2035) se basó en un VECM bivariado entre el precio real del cobre y el tipo de cambio real de Chile, siguiendo mi tesis en Curtin University. Este año volví a estimar ese marco con datos mensuales, y el resultado me obligó a cambiar de herramienta.
- En 2000–2018 la cointegración se verifica sin ambigüedad (estadístico de traza 19,4 contra un valor crítico de 15,5 al 5%), con elasticidad negativa: cobre alto, peso fuerte. El peso chileno se comportaba como una commodity currency de manual.
- Al extender la muestra a 2019–2026, la cointegración desaparece (traza 7,4) y la elasticidad cambia de signo: con el cobre en máximos históricos, el peso se depreció.
La explicación no es econométrica sino política y financiera: premios por riesgo, salidas de capital y un mercado que dejó de leer el precio del cobre como una señal automática sobre Chile. Cuando una relación estructural se rompe, no corresponde forzarla dentro del modelo. Por eso el TCR ya no es el ancla de esta proyección.
Si la relación cobre–peso se restableciera, es decir, si el peso volviera a apreciarse en términos reales con el cobre alto, operaría en la misma dirección que la convergencia proyectada. Es un riesgo que refuerza el escenario, no que lo contradice.
05 · Qué sostiene un equilibrio sobre la media histórica
- Demanda estructural: transición energética, electromovilidad y centros de datos. Cochilco proyecta 27,8 Mt de demanda refinada en 2026 (+1,9%).
- Oferta restringida: Grasberg, Kamoa-Kakula y la menor producción de Codelco, Escondida y AMSA mantienen tensionado el concentrado.
- Inventarios concentrados: el 71% está en COMEX, lo que fragmenta la disponibilidad física efectiva.
Los riesgos a la baja son los de siempre: una demanda china más débil de lo previsto y una normalización de oferta más rápida. Ambos están dentro del intervalo de confianza.
06 · Robustez y una advertencia sobre el uso del modelo
Si en lugar del precio incentivo se ancla el equilibrio en la media muestral 2005–2026, el promedio de la década sería 505,6 cUS$/lb. La reversión a la media es robusta entre especificaciones; lo que cambia es el nivel del piso, y ahí la economía de proyectos pesa más que la estadística.
Este es un modelo estratégico y de mediano plazo. No sustituye el análisis de fundamentos de corto plazo, ni pretende decir qué hará el cobre el próximo trimestre. Su función es distinta: darle al fisco un ancla que no persiga el spot ni en el pánico ni en la euforia.
Con el cobre en US$6,5 y un precio de referencia que se ubicará bastante más abajo, la brecha es renta extraordinaria. La pregunta para el Presupuesto 2027 no es cuánto vale el cobre, sino cuánto de esa brecha va al FEES y cuánto se convierte en gasto permanente.
Fuentes: Banco Mundial (Pink Sheet, agosto 2026); U.S. Bureau of Labor Statistics (CPI-U); FMI (WEO abril 2026); Banco Central de Chile (TCR y dólar observado); Cochilco (Informe de Tendencias 2T 2026); Johansen (1991); Granger (1969); Lütkepohl (2005); Miranda Barrientos (2019), Copper Price and Exchange Rate Dynamics in Chile, Curtin University.
Las proyecciones corresponden al autor en su calidad de integrante del Comité Consultivo y no representan la posición de DIPRES ni del Ministerio de Hacienda. No constituyen asesoría de inversión.